top of page

El pensamiento de Nietzsche

Crítica a la civilización occidental: el Vitalismo

Nietzsche adujo que sólo la estética, es decir, la tragedia, alejada de toda filosofía conceptual, es capaz de aprehender el meollo fundamental de la realidad y de la vida. Sólo la estética. en efecto, puede dibujar los perfiles de lo más esencial de la vida, en la que el nacimiento y la muerte, lo prolífico y lo devorador, aparecen siempre imbricados y mezclados entre sí. Los conceptos nunca alcanzarán a aprehender esa realidad; para ello, sólo será válido el sentimiento trágico de la vida.

El individuo es, asimismo, un pequeño fragmento de la totalidad vital que aparece en un momento determinado de la historia.

Podemos observar, por lo tanto, que en el otro extremo de esa visión estaría el racionalismo, que, frente al sentimiento estético-trágico de la vida, postula la lógica y una racionalidad puramente cerebral. Igualmente, frente a la visión nietzscheana de la existencia según la cual la vida es puro devenir, el racionalismo más intelectualista defiende que en la vida no hay cambio en absoluto, que no hay, de hecho, más que pura permanencia.

Lo apolíneo y lo dionisiaco

Apolo y Dionisos son dos símbolos, modelos o dioses que sirven para entender dos posturas contrapuestas ante la vida.

Apolo es el dios de la luz y de la medida, modelo de las formas y las ideas más perfectas. Dionisos, por su parte, representa lo informe y lo desmedido; es el dios de la noche y de los impulsos sexuales.

Si bien la contraposición entre ambos resulta evidente, en realidad son mutuamente necesarios, pues la vida que carezca de uno de los dos componentes se rompería por completo. En la tradición filosófica europea prevalece sin duda una visión marcadamente racionalista -en la que es perceptible la larga sombra de Platón-, según la cual la furia, los placeres y las pasiones deben subordinarse al alma racional, puesto que los sentimientos son en sí aborrecibles

.

En su crítica a la filosofía occidental Nietzsche reivindicó la necesidad de conciliar ambas tendencias. la apolínea y la dionisiaca, para conseguir equilibrar lo que de ambos habita en el ser humano. No obstante, la racionalidad científico-racionalista (representada por Apolo) hace caso omiso del puro devenir que es el mundo, cuando lo cierto es que no hay ni espíritu ni razón ni verdad salvo en la imaginación humana.

Nihilismo

El nihilismo es consecuencia de la muerte de Dios. Los valores tradicionales, que durante siglos cobijaron y ofrecieron luz al ser humano, han quedado ya reducidos a cenizas. Del mismo modo, la trascendencia, rasgo fundamental que antaño diferenciaba al humano del puro animal, está en pleno proceso de decadencia; y lo está, justamente, porque llevaba en su seno la semilla de la derrota. El cristianismo, con sus llamadas a la resignación como medida de resistencia ante la desdicha y la angustia, negó la vida y convirtió la mansedumbre en modelo de comportamiento, lo cual supuso, dice Nietzsche, el primer paso hacia el nihilismo. Así pues, el rechazo de la vida y de los deseos conduce irremediablemente a un camino de difícil salida.

En esa nueva sociedad descrita por Nietzsche como aquélla en la que se proclama .la muerte de Dios,. cualquier cosa quedaría permitida para el ser humano, y sólo al vencedor, al perseverante, al más fuerte le correspondería la creación de nuevos valores. Pero lo cieno es que tampoco habría escalas de valores salvo las que se derivaran de la conducta de cada cual y de la voluntad de aquéllos que no se dejaran subyugar por nadie. Por tanto. lo que en realidad propone Nietzsche es la libertad absoluta. Única causa del menosprecio hacia quien detenta el poder.

La moral de los esclavos y la moral de los señores

En su crítica a la moral. Nietzsche aplicó el método genealógico consistente en la investigación del origen psicológico de los valores morales. El método genealógico imbrica entre sí psicología y filología para dilucidar las condiciones bajo las que surgen y se desarrollan los valores morales; para determinar quién impone. y con qué intención. los valores imperan en la vida humana.

El primer resultado del método genealógico es el hallazgo de dos tipos de moral: la de los esclavos y la de los señores. Nietzsche analizó el origen de los conceptos del .bien. y del mal. aplicando sus extraordinarios conocimientos filológicos, es decir, estudiando el uso que se da a esos conceptos en varias lenguas. hallando que en todas ellas ambos se definen según la siguiente jerarquía:

Bueno = noble = poderoso = = feliz = bendecido por Dios

Desde el punto de vista de la moral de los señores, el bien se define como aquello que mejora al ser humano en su tarea de acometer las virtudes propias y genuinas de la vida. El bien se corresponde con la naturaleza del guerrero, siendo sus características las propias del soldado. El débil, por su parte, es aquél que vive a expensas de los demás, y el malo, según la misma moral, aquél que piensa ingenuamente.

Ahora bien, según Nietzsche, los débiles y oprimidos han conseguido a lo largo de la historia vencer a la moral de los señores imponiendo la de los esclavos, y lo han hecho, dice Nietzsche, gracias a la ayuda de las distintas religiones.

Sin embargo, la moral de los esclavos nace del resentimiento --característico, por otro lado, de un tipo de moral inferior, y modelo, por tanto, de una vida deshonrosa- hacia los señores, que representan, en realidad, un tipo de vida superior.

La moral de los esclavos no nace, por tanto, del amor hacia la vida, de su afirmación constante, sino del rencor, el resentimiento, el odio, la envidia y la impotencia de los esclavos a los que les está prohibida la acción. Por eso dice Nietzsche que -el bueno- ha sido siempre el pobre, el tolerante, el humilde, es decir, aquél que está siempre dispuesto a ayudar y a trabajar, el compasivo. el paciente. el cordero de Dios, el manso de espíritu. el que pone la otra mejilla, el dichoso, el que sufre, el desgraciado, el enfermo.

El Superhombre

Así babló Zaratustra es sin duda la obra de madurez de Friedrich Nietzsche, el más profundo y conocido de sus libros: en él su filosofía alcanza la cumbre. En esa obra, reunió lo fundamental de todas sus obras anteriores, a lo que añadió, además, su teoría del superhombre.

Lo cierto es que las reflexiones nietzscheanas en torno al ser humano coinciden con las investigaciones de la biología y la antropología de la época. Según estas investigaciones, las sociedades humanas no permanecen eternamente iguales. La teoría de la evolución ejerció una gran influencia en la ciencia de la época, y como no podía ser de otro modo, también Nietzsche se vio influido por ella. Pues bien. así como la especie humana ha ido desarrollándose tras siglos de evolución, resulta perfectamente plausible pensar que en el futuro seguirá siendo así. Justamente por esta razón, Nietzsche sostiene que el superhombre está aún por llegar. Asimismo, la antropología de la época defendió dos tesis sumamente importantes: por un lado, que no existe distinción entre el alma y el cuerpo, y por otro lado, que el ser humano no fue creado a partir de la nada. Ahora bien, frente a todo ello Nietzsche constata que el propio desarrollo humano no ha ocurrido por las buenas, razón por la cual es necesario abonar adecuadamente el terreno, de manera que de ello resulte una tierra propicia para que el ser humano se desarrolle plenamente según todas sus posibilidades.

Romper con el pasado significaba para Nietzsche que los hombres y mujeres pudieran alcanzar un nuevo estadio en el que cada cual pudiera labrar su propio futuro. Muy al contrario de lo que se afirma. Nietzsche pretendió que el ser humano rompiera definitivamente con las cadenas que lo atan al pasado para llegar a ser. al fin, dueño y señor de su propio futuro.

Sólo así se entiende lo que expresa Nietzsche a través de su teoría del superhombre: el ser humano no avanza hacia una postrera etapa de su historia, sino a algo mejor. a un estadio superior en que el individuo reafirmará la voluntad de superar todas las épocas que le han precedido. El superhombre expresa, pues, el desacuerdo del ser humano respecto de todo lo actual y, asimismo, el anhelo por alcanzar una vida mejor.

• El proceso de transformación del ser humano

La naturaleza humana es esencialmente cambiante. En un principio, el ser humano se empobreció extraordinariamente, pero con la muerte de Dios se ha liberado de sus amarras. Nietzsche da a conocer los pasos de este proceso de transformación por medio de una serie de imágenes.

En la primera fase, el espíritu se transforma en camello; después, el camello se transforma en león; y finalmente, el león se transforma en niño. Nietzsche se refiere al camello para representar la grandeza de la ley moral ante la que, tal vez por la vergüenza que le genera. el ser humano no tiene otro remedio que postrarse. Ese incipiente ser humano lleva sobre sí una enorme carga, y lo hace con gran pesadumbre, aunque con buena voluntad.

Según dice Nietzsche, el ser humano que se somete al idealismo se parece al camello. Este tipo de ser humano no desea facilidades para su vida, rechaza todo tipo de ligereza, lo cual representa su espíritu firme. Cumple con las obligaciones pesadas y rigurosas que le impone Dios. La resignación caracteriza su vida, haciendo de la necesidad virtud.

La voluntad de poder y el eterno retorno de lo mismo

La voluntad de poder no sólo pertenece a los seres humanos: la voluntad de conseguir alcanzar un mejor nivel de vida es, en efecto. norma general para todos los seres vivo.

En este sentido, la vida se parece a una enorme torre en constante proceso de crecimiento. en el que cada ser vivo va ascendiendo de grado a medida que la torre va creciendo, de tal forma que cada ser pueda llegar el mayor grado posible. Para ello, los seres vivos han de servirse de sus fuerzas. han de exteriorizarlas. Así pues. en nuestras acciones cotidianas. manifiesta su voluntad de poder, puesto que anhela alcanzar formas de vida superiores.

Por otro lado, la teoría del eterno retorno niega la hipótesis de Dios, ya que afirma que los nuevos acontecimientos no son otra cosa sino repeticiones de acontecimientos pasados. De otro modo, si los nuevos acontecimientos ocurrieran sin cesar, habría que pensar que están dirigidos hacia un objetivo, ocupando Dios un lugar central en la historia.

Desde el punto de vista del eterno retorno,. el mundo físico no se halla abierto a ningún otro mundo que no sea éste. El mundo es aquello que está contenido en él; más allá, no cabe hablar de vías de escape. Nietzsche convoca a aquéllos que quieran escucharle para que acepten la vida tal y como realmente es. El ser humano debe afrontar la vida con alegría y coraje (el espíritu dionisiaco obliga a ello). Sin embargo. en los escritos ele Nietzsche difícilmente hallaremos secuencias lógicas)' concretas que describan rigurosamente en qué consiste el eterno retorno de lo mismo. No es posible. en efecto, explicar ese concepto, pues está en la frontera ele lo que puede ser expresado por medio de la razón.


 
Featured Posts
Vuelve pronto
Una vez que se publiquen entradas, las verás aquí.
Recent Posts
Archive
Search By Tags
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

© 2023 por UNIVERSIDAD DE LA VIDA. Creado con Wix.com

  • Facebook Round
  • Twitter Round
  • YouTube Round
  • Google Round
  • LinkedIn Round
bottom of page